Sara Hernández

Centro Vida Nueva Sara Hernandez
Me llamo Sara y nací en Barcelona, en un hogar roto con padres separados.
Aparentemente era una buena niña, a pesar de la situación,  pero llena de complejos y temores, siempre anhelando lo que tenían los demás.
Con el tiempo la situación empeoró, mi padre formó una nueva familia y yo me sentía totalmente fuera de ella. A mi madre le habían diagnosticado una enfermedad mental que con el tiempo solo empeoraba. Eso nos hacia vivir sin estabilidad, sin cordura alguna, constantemente cambiando de ciudad y en mi caso de colegio.
En la adolescencia recuerdo como buscaba desesperadamente la aceptación y el amor de los demás  y eso me llevaba a atarme emocionalmente a cualquier persona que me diese algo de afecto. 
En casa las cosas estaban muy mal ahora con dos hermanos menores a los que cuidar y la enfermedad de mi madre yendo a mas, la situación era casi insostenible (ella intentaba quitarse la vida constantemente). 
Yo tenía un miedo terrible a llegar a casa y no encontrarla viva o pensar que iba a ser de nosotros si le pasaba algo a ella. Ella siempre nos amó mucho pero no podía hacerlo bien en sus propias fuerzas. Yo a su vez quería tener una vida como los demás así que empecé a salir con mis amigas para evadirme de la situación en casa. Recuerdo siempre buscar ser el centro de atención y el manipular para salirme con la mía aunque eso implicara mentir o rebelarme. En casa intentaba incluso ser madre de mi propia madre y eso me hizo coger cargas que no me pertenecían. Recuerdo una tristeza profunda en mi corazón, una constante frustración por querer ser feliz y no poder, lloraba, no sabía expresarme y mi cabeza siempre estaba en otra parte.
Un día gracias a un familiar conocimos el Centro Vida Nueva en el que ingresó mi madre y un tiempo más tarde mis hermanos también se fueron a vivir con ella. Allí Dios toco su corazón y empezó a cambiar sus vidas de una manera  milagrosa y sobrenatural pero yo vivía independientemente y de una manera desordenada buscando una felicidad inexistente. No quería saber nada de Dios, sólo sentía rechazo hacia todo lo que tenía que ver con Él, aún viendo el milagro que  había hecho en sus vidas. Yo vivía amargada y me convertí en una persona egoísta que ya no quería a nadie solo a si misma, me sentía las más dolida del mundo por todo lo que había vivido y a su vez mi altivez me hacía creer que no había mejor hija ni mejor hermana que yo, lo que me hacía pensar que por ser una buena persona no necesitaba a Dios. Tenía sentimientos muy contradictorios pero en el fondo siempre creía  que nunca llegaría a estar bien del todo, que mi destino era una vida mediocre o mala y que acabaría viviendo las mismas cosas que mi madre, depresiones, divorcio...
Un día sentí que no podía seguir así, acabé dándome cuenta de que mi vida no tenía ningún sentido y decidí ir a vivir al Centro Vida Nueva donde se me acogió y se me aceptó con todo lo que traía. Gracias a Dios que llegó con su preciosa gracia para mostrarme que Él tenía planes mucho mas excelentes para mí. Me fue sanando, limpiando y quitando mis temores. Poco a poco me mostró que no era solo una víctima sino que yo también había herido mucho a mi paso, que estaba rota, pero Él iba a arreglarme con su inmenso amor. Entendí que en todo el camino Dios nunca me había dejado sola.
Cuando llegué sentí que había llegado a casa, a mi verdadero hogar y le doy la gloria a Dios porque era el único que podía restaurar no solo mi vida sino una familia entera y hacerla completamente nueva. Porque Él había prometido que restauraría nuestra casa y hoy queremos vivir para servirle. Él sigue trabajando en mi vida cada día y he descubierto que su misericordia es infinita.
No quiero olvidar nunca  lo que Jesús ha hecho en mi vida porque se lo debo todo.
Quiero agradecer primeramente a mis pastores por ser tan fieles a este evangelio y ser un ejemplo a seguir, por abrirme las puertas de su casa y dar su vida por personas como yo, gracias por darme siempre bien y haber invertido tanto en mi familia.
También a cada responsable que me ha soportado y amado a pesar de mis errores, que se ha parado con mi vida a enseñarme y corregirme,  por decirme siempre la verdad. ¡GRACIAS!
Doy gracias a Dios por cada persona que forma parte de Vida Nueva, sois todos imitables. Y Gracias al Dios de promesas para el cual nada hay nada imposible.

Comentarios

  1. Muchisimas gracias sara por abrir tu corazón! Puedo dar testimonio de que hoy eres una persona totalmente nueva que nada tiene que ver con lo que has contado. Hoy eres todo un ejemplo de que nada hay imposible para Dios. Gracias por tu amor y servicio incondicional a los demás!

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  2. Muchas gracias, por contarnos tu historia... la verdad es que es una gran obra la que Dios ha echo en tu vida y en la de toda tu familia.
    Dios es fiel y con tu vida podemos saber con certeza que Dios es amoroso y misericordioso.
    Gracias por abrir tu corazón

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  3. Gracias Sara!! Menudo testimonio!! Sois una familia preciosa , yo sí que os conocí el antes y el después... Y sois otros!! Hoy es el día en que da un gusto tremendo estar con vosotros.. personas llenas de gozo, de generosidad , de vitalidad.. os amamos muchísimo y nos encanta estar con vosotros.

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  4. Si, tremenda transformación!!
    Esto es lo que celebramos esto es la Navidad, Jesús naciendo, viniendo a restaurar las relaciones y se ve muy bien en tu familia empezando por tu madre, habéis sido vosotros también alcanzados, siendo notable hasta en lo físico... Dios a sido Fiel y lo seguirá siendo. Me lo recordáis cada vez q os veo...

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  5. Sara eres un regalo y un verdadero milagro.
    Un testimonio maravilloso del Poder
    y Amor transformador de Dios.
    Y ahora una persona íntegra,honesta...preciosa.Me encanta tu alegría.

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  6. Gracias por dar testimonio Sara de la obra preciosa que el Señor ha hecho en tu vida y en tu familia a través de cada persona que te ha ayudado en el centro Vida Nueva. Realmente es un milagro y vuestras vidas ahora muestran la gloria de Dios. Eres de gran bendición para mi vida.

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